Es una de las decisiones más importantes a tener en cuenta cuando uno se propone iniciar una actividad empresarial. Dependerá, entre otras cosas, del número y situación personal de los socios, sus necesidades, el nivel de riesgo a asumir por éstos y la actividad económica a desarrollar.
Existen más de 10 tipos diferentes de personalidad jurídica y hay que considerar que no siempre la opción de constituir una sociedad limitada tiene porqué ser la solución más acertada. Hay ocasiones en las que puede resultar más apropiado iniciar la actividad como autónomo, constituir una sociedad civil o una comunidad de bienes, por ejemplo.
Los diferentes tipos de personalidad jurídica tienen ciertas características en común. No obstante, las diferencias existentes entre unas y otras hacen referencia a la flexibilidad en cuanto a la salida o entrada de nuevos socios, el capital a aportar, el tipo de responsabilidad o la libertad de contrataciones de personal, entre otros aspectos.
Nuestros clientes se encuentran acompañados en todo momento de los mejores profesionales, que les confieren la tranquilidad de que todas las decisiones que se tomen en el proceso de creación de la empresa sean las más acertadas y convenientes para sus intereses.